Juana Borrero

Veo que la historia de Juana Borrero os ha estimulado para bucear por la red y adentraros en la vida de esta mujer, aunque la narración no es exactamente como me habéis contado en algún comentario que he leído sobre ella.
Pues bien, continuamos el relato que comenzamos el 27.02.09
Dibujo que ilustra el cuento de "Machito, pichón" de Lectura de Pascua de Esteban Borrero En la obra poética de Juana no hay autoría sino protagonismo. Vivió una adolescencia en que el amor y la pasión sin límites son el fin de la propia expresión poética. En ella sólo hay espontaneidad y genio.
Con tan solo siete años escribe su primer poema y sin haber alcanzado aún la adolescencia ya era conocida por numerosos poemas y sonetos de amor melancólicos y tormentosos, aunque compuestos con una técnica limpia y refinada. Estudio pintura en San Alejandro. Se relacionó con dos maestros de la pintura cubana, Meler y Menocal.
En su ambiente poético se dice que contactó con Julián del Casal. Otros dicen que lo conoció en su hogar de Puentes Grandes y que estuvo muy unido con la familia Borrero, fue entonces cuando Casal le dedicó un poema llamado Virgen triste, unos versos premonitorios de una muerte prematura.
Tú sueñas con las flores de otras praderas,
nacidas bajo cielos desconocidos
al soplo fecundante de primaveras
que avivando las llamas de tus sentidos,
engendren en tu alma nuevas quimeras.
Hastiada de los goces que el mundo brinda
perenne desencanto tus frases hiela
ante ti no hay coraje que se rinda
y siendo aún inocente como Graciela,
pareces tan nefasta como Florinda.
nacidas bajo cielos desconocidos
al soplo fecundante de primaveras
que avivando las llamas de tus sentidos,
engendren en tu alma nuevas quimeras.
Hastiada de los goces que el mundo brinda
perenne desencanto tus frases hiela
ante ti no hay coraje que se rinda
y siendo aún inocente como Graciela,
pareces tan nefasta como Florinda.

En la vida de Juana existieron dos amores. El primero fue Julián del Casal, por el que sintió un amor de adolescente no correspondido, este al enterarse la dijo .." Yo siempre te adoro como un hermano".
Julian del Casal murió en una cena en casa del doctor Lucas de los Santos Lamadrid, a causa de un ataque de risa provocado por un chiste de uno de los comensales, produciéndole una hemorragia y sufriendo la mortal rotura de un aneurisma. Luego de la muerte del amado, la muchacha escribió versos llenos de dolor.
Un nuevo amor, más maduro y firme ocuparía después su corazón. Un amor hecho de nostalgias y esperanzas quebradas, un amor que debido a la oposición del padre de Juana, tuvo que ser llevado en secreto a través de un intercambio de cartas personales. Dejando un extenso epistolario que fue publicado en La Habana, en dos tomos, entre 1966 y 1967.
...Sobre la cresta del lejano monte
Un resplandor suavísimo de rosa
Ilumina el confín del horizonte.
Y surge solitaria en el espacio
La estrella de la tarde, luminosa
Como una clara chispa de topacio!
Un resplandor suavísimo de rosa
Ilumina el confín del horizonte.
Y surge solitaria en el espacio
La estrella de la tarde, luminosa
Como una clara chispa de topacio!

En una de sus cartas a Carlos, confiesa: “No puedo más... no vayas a creer que mi partida será voluntaria. No, tú sabes que mi vida es sagrada porque es tuya, y si hasta ahora la he defendido es por tus ruegos”.

En 1892 junto a su padre emprende un viaje con destino a Nueva York. Cuenta en sus cartas a la familia, los detalles de sus paseos por la ciudad. Lee en público y conoce a personas que le inspirar tanto en la poesía como en la pintura. Es incluida en el tomo de poetisas cubanas de Manuela Herrera de Herrera titulado: Escritoras cubanas. Composiciones escogidas de las más notables autoras de la Isla de Cuba.
El 10 de septiembre de 1893, vuelve a casa con su padre, Juana ya se encuentra enferma.
Una enfermedad que va acabando con su existencia. Un dolor se le agiganta en el alma. El soneto “Última Rima” encierra sus sueños de amor..
¡Oh mi amado! ¡Mi amado imposible!
Mi novio soñado de dulce mirada
cuando tú con tus labios me beses
bésame sin fuego, sin fiebres y sin ansias.
Dame el beso soñado en mis noches,
en mis noches de penas y lágrimas,
y un tenue perfume de nardo en el alma.
Mi novio soñado de dulce mirada
cuando tú con tus labios me beses
bésame sin fuego, sin fiebres y sin ansias.
Dame el beso soñado en mis noches,
en mis noches de penas y lágrimas,
y un tenue perfume de nardo en el alma.
Juana fallece de pulmonía antes de cumplir los 19 años, el 9 de marzo de 1896, en Cayo Hueso, Estados Unidos, donde su padre se había trasladado a poco de estallar la guerra.
Poco antes de morir dijo a su novio, "Me muerde la sierpe que llevo oculta en el pecho...", y visitó el cementerio donde sería enterrada, "... para reconocer la tierra donde se levantaría su morada en la eternidad".
Carlos Pio apenas la sobrevivió, murió en combate, y en uno de los bolsillos de su chaqueta se encontró un retrato de Juana Borrero. También se cuenta, que la Última Rima, los versos dictados a su hermana cuando estaba moribunda, se encontraron cosidos a la ropa de Carlos, su prometido, cuando éste cayó gravemente herido en combate durante la última Guerra de Independencia Cubana.

La corta creación de Juana Borrero, en su mayor parte fruto de la adolescencia, como dijera Max Enríquez Ureña, basta para consagrar su nombre entre los poetas de más fina y honda sensibilidad con que cuenta la literatura cubana.
Dame el beso soñado en mis noches,
en mis noches tristes de penar y lágrimas,
que me deje una estrella en los labios
y un tenue perfume de nardo en el alma.
en mis noches tristes de penar y lágrimas,
que me deje una estrella en los labios
y un tenue perfume de nardo en el alma.
Nos vemos amigos.
Información, fotografías, poemas y dibujos tomados de: Cubanet; Lucas Garve; La jiribilla; Cubaliteraria
Veo que la historia de Juana Borrero os ha estimulado para bucear por la red y adentraros en la vida de esta mujer, aunque la narración no...




