Parte final del .. Inmigrante griego


Corría el año 1936. En una mañana del mes de septiembre, y cuando ya hacía siete años que Sabbas había partido rumbo a Argentina, llegó el cartero y le trajo a Eugenia la buena noticia, Sabbas le había enviado el pasaje para su viaje.

Solamente su madre y su hermano Fotis se enteraron. Calladamente, para evitar que su futuro suegro se enterase preparó su equipaje y cuando todo estaba listo y como no podía seguir ocultando su decisión de partir, dijo que su hermana María, que vivía en Estados Unidos desde hacía mucho tiempo, le había enviado el pasaje para que fuera a vivir con ella.



Todo sucedió súbitamente, Eugenia entre lágrimas inevitables que vertieron su pobre madre y su hermano embarcó muy compungida, pero segura de que la felicidad la esperaba del otro lado del mar y fue allí cuando sucedió algo inédito, su propio suegro la fue a despedir y a desearle buena suerte en Estados Unidos, cuando el barco ya partía del diminuto puerto de Rodas, se acerco a la barandilla y gritó..

¡ Señor Mijali, señor Mijali, no voy a Norteamérica a visitar a mi hermana, voy a la Argentina a casarme con su hijo Sabbas!

Y dicen que fueron muy felices,

Sabbas y Eugenia se casaron, tuvieron cuatro hijos que fueron criados y educados con mucho sacrificio, en el marco de una familia de clase pobre en la faz económica, pero rica en el mantenimiento de su idioma y sus costumbres, que supieron transmitir a sus hijos a través del tiempo.



El precio de haber sido inmigrantes fue muy alto hasta alcanzar la propia felicidad. A ambos les fueron negadas las posibilidades de regresar a Grecia.

Sabbas y Eugenia jamás pudieron volver, ni siquiera para visitar a sus familiares; en su ausencia sus padres y hermanos fallecieron y solamente les quedó el profundo y desgarrador recuerdo de ellos en alguna desteñida fotografía.




En la vida del inmigrante, la felicidad acompaña a veces, las nostalgias y las penas viven con ellos siempre.


La inmigración en España ha existido siempre .. No vemos !!

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COMENTARIOS

18 comentarios:

Sonix dijo...

Precioso relato, muy emocionante, y las fotos lo ilustran de maravilla.
Buen fin de semana, Balo. ^^

Cantares dijo...

Que historia!
Ademàs de mis propios ancestros, tengo recuerdos de vecinos algunos muy alegres otros melancòlicos.
Fuì al colegio con pequeños inmigrantes y de ellos conservo sabores y perfumes que me trasmitìan a la hora de la merienda, fiestas y bailes, fogatas de San Juan...
En definitiva el tango resulta de la tristeza y melancolìa de los hijos adoptivos de mi paìs.
Precioso.Besos

josefina dijo...

Preciosa historia, aunque seas feliz con tu pareja e hijos, la nostalgia por las familias es muy duro.
Preciosas imágenes.
Un beso

Adrián J. Messina dijo...

Es emocionante el relato , aunque no pude evitar sentirme algo triste, pero por las palabras que has compartido y elegido han dado efecto, por ello te felicito,

Un gran saludo,

SOLO DE INTERES dijo...

El precio fué alto, pero valio la pena con el calor de una fmailia con cuatro hijos, El esfuerzo es duro para siempre vale la pena. Un fuerte abrazo mi querida y dulce Balo

AFRICA EM POESIA dijo...

Com um besito

Tenho selo para ti

Saudades

Elba dijo...

Balo , Argentina se hizo con todos éllos...pienso en mis abuelos y bisabuelos . que nunca volvieron a España...y no habia teléfonos o internet , sólo una carta de tanto en vez...que a veces se tardaba en abrir por miedo a una mala noticia...que algún dia... llegaba nomás...besos

Marita dijo...

Hola Balo...estoy en Barajas y no puedo con mi condición...mientras espero...te leo....y me he emocionado...porque esa fue la historia de mis 4 abuelos...que emigraron a Uruguay y jamás pudieron regresar a sus respectivos países...España, Italia, Siria...vaya mezcla tengo, verdad?....y también ahora es mi historia...la nieta hizo el viaje inverso...para volver a sus raíces...aunque yo si he podido ir a mi país...aunque ahora este es el mío...y aquí me quedo...se me ha escapado alguna lágrima al leerlo...besooteess

Verónica Marsá dijo...

Afortunadamente, ahora muchos pueden volver a sus casas. La vida Disney terminó aquí, el parque de diversiones está cerrado.
Las cosas cambian y no podemos comparar los problemas actuales de los pasados. El consumismo actual y la miseria pasada. Sí, ya sé que me diréis que hay muchos problemas y mucha hambre, lo sé. Salgamos pues a la calle, como yo he hecho, para pedir por las mejoras de la colaboración internacional. Vamos a ayudar a hacer pozos en otras tierras donde la sequía es terrible, como yo, apoyemos, reivindiquemos y mejoremos lo que esté por mejorar... No me toméis a malas, no va el comentario de mala fe ni contra nadie. Sólo que la piscina estaba demasiado llena y el agua se ha salido.

Besitos y buen fin de semana.

Despistado dijo...

Una preciosa historia.
Yo también tuve unos familiares que emigraron a Argentina en esos mismos años, pero a diferencia de Sabbas y Eugenia, ellos si pudieron regresar.
Saludos

Montse dijo...

Hermoso y triste final, pagaron su amor, con lo poder volver a su Grecia amada.
Familiares de mi madre, que emigraron a Argentina, los conoci en el entierro de mi madre, vinieron de visita justo cuando ella murio.Besitos.

anamorgana dijo...

Yo soy inmigrante , estoy integrada pero es muy duro, fue muy duro.No eres de aquí ni de allí.
No hay raíces una vez que los padres han muerto.
Estupendo post.
Besos

Eyna dijo...

Buena tarde Balovega, me gustó el final y más cómo lo relataste. Es inevitable, la nostalgia acompañará siempre al que deja su hogar, su tierra y su gente pero a cambio obtiene otras felicidades, orgullo por haber luchado en busca de su felicidad. Un abrazo.

Canoso dijo...

Con el final de este relato aprovecho para desearte un buen fin de semana.

saludos Balovega

Dean dijo...

Ha tenido un final feliz, pero no plenamente, lo que enfatiza la realidad del inmigrante.
Un saludo.

Leodegundia dijo...

La vida de los emigrantes es difícil aunque las cosas les vayan bien porque la nostalgia no les abandona.
Buen domingo

Kuyle dijo...

El vídeo de Haiti que tienes en la parte derecha del blog está genial, no lo conocía. Pero me encanta. Saludos.

Aurelia Cuesta dijo...

En esta historia ví reflejada la mía.
La vida del inmigrante es muy dura emocionalmante. Mi madre derramó lágrimas
hasta el último aliento de vida, invadida
por la morriña.
Yo no soy de escribir comentarios, pero tu
post me incitó.
Gracias Balo!!!!!!!!
Un fuerte abrazo.
Aurelia

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